miércoles, 16 de diciembre de 2009

Hechizo

La veo venir y esta igual, igual a como la dejé. Tiene el paso cansino, casi desparejo. Torpe al caminar.
Algo de ella viaja en el aire, se adelanta y me envuelve. Y la cuenta de tres, dos hechizos. Palabras como susurros y una neblina de miradas planean sobre algo confuso.
La veo venir y esta más linda que ayer. Tiene el paso sugestivo, un pequeño desdén entre el amor y el sexo. Una mirada me envuelve y a la cuenta de tres, dos hechizos, uno por mejilla. Un susurro y después.

Agujero Negro

Un momento entra en pausa y todo se congela.
Un vacío que hace aire, que te inquieta. Un vacío de preguntas.
Una angustia sobre vuela, cala hondo, hurga; raspa a su antojo.
Titila... sin siquiera una respuesta.
Agujeros del alma que perforan, que dañan e ignoran. Como la respiración que entristece y el silencio que incomoda.
Agujero negro que come como el olvido y que olvida como la memoria.

Agujero negro como una taza de café.

viernes, 11 de diciembre de 2009

2 x 1

Dicen que entró solo y se sentó a esperar. Que tenía golosinas y chocolates como para regalar, que no miraba a nadie ni pretendía mirar. Sentando en medio de todos, a su lado sobraba un lugar.
Ellas se tocaban el pelo, nerviosas. Ellos preguntaban sin preguntar. Algunos chequeaban su invitación y confundían la interpretación; quizás dos por uno no era para dos y las caricias y los abrazos se escaparon del lugar.
De a poco cada uno quedó en su butaca.

A veces la tristeza es mas dura para el que le toca ver, como la incomodidad de los enamorados frente a la soledad.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Viajero

Escucho un tema y puedo viajar. Veo pasar el vaivén de los cables al costado del camino y es tan tentador romper el viento, bailar con las manos entre ondas y el espacio. A lo lejos el asfalto se hace laguna y los reflejos se desdibujan, mientras las nubes parecen ser el único punto fijo de este paisaje (quizás ella piense lo mismo de mí).
Sumo kilómetros y todavía no me fui.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Noticias a diario

Para mi el diario era una acumulación de monólogos y figuritas. Palabras impresas en papel que me cuentan historias y pocas de ellas tienen fin. Me hace conocer los nombres de personas que no interesan y que tampoco quiero conocer. Inunda charlas de café y sirve de insignia a la hora de prejuzgar un modo de pensar, como si ese pedazo de papel fuese fiel a una teoría sobre el mundo o una definición de vida.
Un día me tatué, me corte el pelo por vigésima vez y festejé con amigos. Salí, bailé y la conocí. De ahí en más agregué una S a todos los verbos y el camino se ensanchó para que entremos dos.
Cines, videos y comidas. Salidas, idas y venidas. Caricias, enojos y una última bienvenida para no dejarnos.
Hoy Olivia sale en el diario, adentro de un auto y con un hombre que no era yo. Dicen allegados que andaban en algo, que era frecuente verlos sentados hablando a poca voz. Ella tiene atadas las manos y el pecho ensangrentado. Él salpicó la ventanilla y olvidó atarse las zapatillas. Están mojados en la costa del río. En negrita y al pie de la fotografía hablan de celos y de traición.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Reales

A veces la realidad es lo más difícil de sobrellevar. Es como si soñaras con ser un gran artista y la única fan fuese tu ex. Ni siquiera la actual, tu ex... esa que un día te vio imperfecto y hoy, es tu fiel seguidora.
Realidad, como un detalle mínimo que todos ven. Como esa gente que tiene pequeños espejos para no verse o aquellos que se acostumbraron a un solo perfil para verse bien.
Realidades virtuales para ser como quisiéramos, para esconder lo que algunos tildaron de abominable y reprimir el instinto.
Aprender a ser lo que la mayoría disfruta. Lo bien visto. El ejemplo a seguir. Dinámico, activo, enérgico y emprendedor.
Ser perfecto y en busca de un ideal...
Y en este mismo silencio empecé a tener miedo de las palabras. Miedo al poder que encierran, porque son las mismas que logran un golpe a la vida o un desvío al abismo; y es sabido que la tristeza y el dolor en estos tiempos tienen mala prensa.

Quisiera aprender a ser viejo y aceptar el paso del tiempo.
Quisiera disfrutar la limitación de la edad y olvidar la nostalgia.
Cambiar la obsesión del éxito y aliviar el alma.

Mentira

No era un día para tomar decisiones. Aunque no pudiera controlar la verborragia y la incontinencia verbal me desbordaba sin piedad; no pude evitar tropezar con la misma piedra.
Me había creído todas mis mentiras y las otras también. Había dicho tres veces que no, para terminar en un si. Y habiéndome querido ir, me quedé.
No era mi elección, pero la variedad desmedida siempre me confunde, me limita; y la primera opción termina siendo la única.
Pude haber empezado por otro lado, cambiar el camino aunque sea una vez, pero no habría sido yo. Supongamos que lo hacía y cambiaba. Hubiera cambiado yo y nada volvería ser lo mismo.
Pero no fue así, caí en la misma rutina.
Creo haberme reído, pienso que me divertí. Bebí tratando de esconder alguna que otra palabra y me volví a confundir. Me enredé, trastabillé y caí en esta rutina.
Juro que ayer fue la última vez y para que me creas, es lo único que te voy a decir.