Naciste en el centro y del halago cordial hiciste tu vanidad. Sin ánimo para el elogio y sorda para las presencias, viviste del néctar del onanismo. Tan frágil como volátil, ideal para ilusionar. Reina indiferente, negadora sin piedad. Y en el silencio tu soledad. Tu punto crítico.
Una mentira te derriba como en espiral y la idea de conocerte se hace sospecha. Mientras tus tintes de rebelde gobiernan tu discapacidad emocional; tu esencia, como tu veneno, diluyen mi inspiración. Y en este silencio, mi paz.
Distancia. Nuevos caminos.
jueves, 18 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
Noche
Él en su ventana, paciente. Sorprendido por la majestuosidad del cielo con sus vientos, por el juego de las estrellas y el reflejo infinito de las torres, entre terrazas y balcones.
Él y un solo pensamiento, como un gato en plena noche, vagabundo del tejado; compinche de la sombra, sigiloso y desconfiado.
Él me mira desde abajo.
Él y un solo pensamiento, como un gato en plena noche, vagabundo del tejado; compinche de la sombra, sigiloso y desconfiado.
Él me mira desde abajo.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Palabras perdidas
El día que no te vea hermosa voy a creer que la magia no existe. Y aunque no quedan espacios para el amor y se siguen borrando aquellos tonos de tu voz en mi memoria; algo de esta sonrisa te pertenece.
Y por más que una noche te olvide, algo se hará viento para que los pétalos vuelvan a ser flor. Los brillos buscarán en cada reflejo los rebotes del sol hasta formar la luz de tus ojos, mientras yo; entre distraído y confuso voy a encontrar las notas de nuestra última vez, como si las canciones tuvieran el poder de envejecer con los recuerdos.
Voy a viajar hasta el fondo para no sentirme tan solo, quiero llevarme los restos de silencios y los principios de los dos. Quiero todo el sabor a poco y de a poco vivir en vos.
Las lágrimas escondidas corren por mi cuenta, por más que el tiempo me haya volado la razón.
Y por más que una noche te olvide, algo se hará viento para que los pétalos vuelvan a ser flor. Los brillos buscarán en cada reflejo los rebotes del sol hasta formar la luz de tus ojos, mientras yo; entre distraído y confuso voy a encontrar las notas de nuestra última vez, como si las canciones tuvieran el poder de envejecer con los recuerdos.
Voy a viajar hasta el fondo para no sentirme tan solo, quiero llevarme los restos de silencios y los principios de los dos. Quiero todo el sabor a poco y de a poco vivir en vos.
Las lágrimas escondidas corren por mi cuenta, por más que el tiempo me haya volado la razón.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Acqua
Buscaba agua.
Hundirse en el silencio.
Perder el peso sentido.
Flotar sumergido.
Llevarse aire consigo.
Hundirse en el silencio.
Perder el peso sentido.
Flotar sumergido.
Llevarse aire consigo.
sábado, 23 de octubre de 2010
Un par de ciegos tuertos
Lo confuso de un ojo entreabierto, del murmullo polvoriento de los desorientados; la corrida silenciosa del temor.
Afuera se escucharon tiros, acá se queda el dolor.
Afuera se escucharon tiros, acá se queda el dolor.
lunes, 18 de octubre de 2010
Vecino
¿Cuál es límite preciso donde tu vecino es un extraño?
No hablo del simpático, tampoco del que tiene perro. Hay un tipo de vecino que incomoda. Es el que viene caminando frente a vos y nunca sabes si saludarlo. ¿Qué decís?, ¿saludas?, ¿un gesto?, ¿cabeceas, afirmando con el mentón?
En la puerta podes hacerte el apurado. En la vereda el distraído. Pero en el ascensor estás obligado.
Muchos eligen el silencio y ahí nace el comentario, el recelo; "El Murmullo",... los incómodos, en la sombra se agrupan, se olfatean; se reconocen. Se amontonan, hablan y marcan la diferencia... Son los que se presentan y se despiden cuando se mudan, los que hace veinte años pedían un poquito de azúcar, los que hablan del clima y se horrorizan con la televisión. No hablan de política ni de religión. No profundizan en nada, miran más de lo hablan y hablan más de lo que dicen.
El del tercero es un mal educado.
No falta la señora que aclara: un mal aprendido, seguramente los padres lo educaron bien, pero los chicos vienen perdidos.
No hablo del simpático, tampoco del que tiene perro. Hay un tipo de vecino que incomoda. Es el que viene caminando frente a vos y nunca sabes si saludarlo. ¿Qué decís?, ¿saludas?, ¿un gesto?, ¿cabeceas, afirmando con el mentón?
En la puerta podes hacerte el apurado. En la vereda el distraído. Pero en el ascensor estás obligado.
Muchos eligen el silencio y ahí nace el comentario, el recelo; "El Murmullo",... los incómodos, en la sombra se agrupan, se olfatean; se reconocen. Se amontonan, hablan y marcan la diferencia... Son los que se presentan y se despiden cuando se mudan, los que hace veinte años pedían un poquito de azúcar, los que hablan del clima y se horrorizan con la televisión. No hablan de política ni de religión. No profundizan en nada, miran más de lo hablan y hablan más de lo que dicen.
El del tercero es un mal educado.
No falta la señora que aclara: un mal aprendido, seguramente los padres lo educaron bien, pero los chicos vienen perdidos.
Gritar sin dolor
Saltear escalones por la extraña regla de un juego inventado.
Detener la mirada en lo más pequeño, en el movimiento de las alas, en la caída torcida de una flor.
Deslizarte sin temor.
Descubrir el reflejo del sol en cada objeto y hacer tanto ruido como sea necesario, sin pensar en lo molesto.
Gritar por placer, fingiendo la furia.
Correr con fuerza, buscando el límite, estirando las piernas; cansando los brazos.
Correr siempre. Correr de la puerta al ascensor y del ascensor a la puerta.
Mirarte en el espejo queriendo ser grande, con la curiosidad de reconocer cada gesto.
Mirarte para ver que ven en vos.
Verlos me hizo viejo.
Detener la mirada en lo más pequeño, en el movimiento de las alas, en la caída torcida de una flor.
Deslizarte sin temor.
Descubrir el reflejo del sol en cada objeto y hacer tanto ruido como sea necesario, sin pensar en lo molesto.
Gritar por placer, fingiendo la furia.
Correr con fuerza, buscando el límite, estirando las piernas; cansando los brazos.
Correr siempre. Correr de la puerta al ascensor y del ascensor a la puerta.
Mirarte en el espejo queriendo ser grande, con la curiosidad de reconocer cada gesto.
Mirarte para ver que ven en vos.
Verlos me hizo viejo.
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