viernes, 24 de diciembre de 2010

Un principio para ser eternos.

Quería una charla infinita, una noche de dos que no dejan de mirarse. Buscaba ser tu mejor momento, el milagro eterno de la ilusión. Quería ser el deseo de tu amor. Un reflejo en vos.
Aunque digan que el tiempo siempre es preciso, esperarte tuvo aromas solitarios parecidos al desamor. Y por más que me acostumbré al error, las miradas frías tienen mucho de dolor tardío.
Conciente, con la alegría de encontrarte. Entré para conocerte. Viviendo un solo momento.
Es frente a frente donde las palabras vuelven a tener sentido.

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