martes, 11 de septiembre de 2012

... ( ! ) ... ( ? )

... ya no quiero pensar y la angustia parece existencial. Me hago vacío, como silencio en palabras. Como saber del desorden; y la obsesión de ordenar sin sentido. Nudos de ovillo, enredos en círculos. Y algo se suma. La sensación del desequilibrio, los pasos al borde del vacío y las ganas de saltar; las ganas de perderme, de olvidarme. De encerrarme sin destino. Dejar pasar el frío. Dejar pasar a los anfibios, a los que pueden vivir para sostener y sostener para vivir; dejarlos pasar; dejarlos. Dejame acá y no hagas ruido. Que las ideas hagan nido en otro sitio y me peso sea nada; apenas un respiro. Dejame acá, mirando el recorrido eterno de la luna al sol, que el mundo vuelva a ser natural, sin esta carga de razones sin sentido, de horarios y cálculos y planetas; quiero un mundo antiguo. Un silencio existencial.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Despertate.

Fue el sonido de un pájaro el último eco natural.
Fingidos y erguidos como artefactos, nos dejamos llevar.
Fue el ruido de un pájaro y las sonrisas dejaron el frío metal.
Amuchados, prolijos desprolijos, acuñados; quietos para viajar.
Fue un ruido, una extraña y aguda señal.
Andamos dormidos.

martes, 4 de septiembre de 2012

Crece por dentro.


Parecía una idea fugaz.
Una suma de momentos.

Nada lo define.

Sensaciones dispares.
Emotivo de principio.
Surrealista a fin.




miércoles, 29 de agosto de 2012

Boyacá.

Me duermo... sueño soñarte.
Te abrazo en ficciones.
Ya no quiero sentir la soledad de no verte.

Me duermo y me acerco.
Virtualizo el deseo.
Corporizo un te quiero.

Me sueño en tus brazos.
Me sueño el delirio,
y proyecto en vano.

Vos allá, y yo acá.

Boyacá.
Una calle de un barrio.
Un lugar alejado.

Soñemos encontrarnos.

Otra vuelta.

 
Apenas pasado, vibrando presente; recuerdos futuros.
Enredos del alma.
Vidas pasadas.
Miradas y miradas.

Tengo la idea sin principio.
Tengo en recuerdo de saber.
Voy confiado sin registro.
Seguro, sin conocer.


Textual.

Me hago texto a tus ojos.
Como si lo sentido fuese simple a tu mirada.
Y mis versos, que fueron sentidos, se hicieron latidos y luego palabras.
Te escribo.
Te encuentro en cada palabra.
Estás en mi trazo. En el dibujo suave de las minúsculas, entre imprentas y diagramas.

Presentate.
Hacete poema.
Enviate en cartas.
Llevame lejos, diseñame distancias.

En tus ojos me leo y a tus besos voy.




A los ojos.

Hablemos hasta tarde.
Hasta que la luz se apague.
Sentirnos las voces,
la reflexión oscura,
la calidez silenciosa.

Hablemos desnudos.
Del calor y la sombra.
Hablemos de silencios,
de noches y penumbra.
Hablemos de los miedos,
de sueños; de locuras.

Hablemos para siempre.