Tenia ganas de llorar. Me habia despertado asi. Soñe que estabas conmigo, que estabas acá; de hecho me desperté alarmado, caminé semi dormido hasta el living creyendo que...
Durante el dia igual, esa sensación de soledad. Esa que se impregna. La que ahoga y oprime.
Nada me entretuvo y apenas me distraje.
Soy el primero en saber que no te lo puedo contar. Porque cada vez que pregunto algo te molesta. Es mejor callar.
Y ahi estamos los solos. Los silenciosos. Los que aprendieron a olvidarse.
Siempre vuelvo al papel. Como si el mundo se detuviera y al momento de pensar, busco hojas o recortes de papel.
Disfruto el desorden de encontrar fragmentos de un pensamiento y lo dejo madurar... envejecer. Buscando el carácter hasta dar con el tono y la sonoridad. Si ando elevado le busco un color y alguna que otra melodía.
Dejo que suene, que me lleve mas lejos de lo que imaginé. Me enamoro tontamente, platónico e insulso; hasta que lo publico.
Otro texto que se apila. Que se suma y superpone. Otro texto y seguirán.
Mi pequeño mundo interno roza lo medieval. El equilibrio de la luz natural.
En contra punto tu ambición. Tu necesidad de bienestar y el confort de las ilusiones. Y la tristeza de dos islas. La nostalgia de quién mira el mar dormir. Y vos tan lejos de mi. Tan cerca. Y en esa confusión tu bruma, mi niebla. Y el amor.